DESDE MI VENTANA

El paisaje que veo a través de mi ventana es una porción de territorio que hasta hace poco formaba parte de una de las 9 Vías Pecuarias consideradas de interés general por la Ley 3/1995, de 23, de Marzo, de Vías Pecuarias, y que, tradicionalmente, estaban protegidas, por un régimen jurídico que daba carácter público a estos caminos, considerándolos como un legado histórico único.desde mi ventana2

 Lo que contemplo es, además, lo que muchos consideran el mayor asentamiento ilegal de Europa, que durante décadas ha sido “invisible” tanto para las administraciones como para la opinión pública y que, un día, saltó a los medios de comunicación con grandes titulares por diversos hechos. Hoy en día el problema de la Cañada Real está en el centro de la atención mediática. Los medios de comunicación han tratado el tema desde muchos y variados enfoques, destacando los aspectos de marginalidad, violencia, inseguridad, etc, vinculando la inmigración con delincuencia y fomentando la xenofobia, por lo que a los problemas ya existentes en este lugar, se le suma la mediatización y la influencia en la opinión de la sociedad para conseguir una justificación de las actuaciones de los Ayuntamientos que ya han preparado diferentes planes de crecimiento y desarrollo urbanístico.

 Desde mi ventana veo el llamado Sector V de la Cañada Real Galiana, una zona tranquila con la que me relaciono habitualmente. Pero sé que en estos kilómetros a los que me he referido existen distintas realidades. Podríamos decir literariamente que estamos ante la cañada de las mil y una ciudades, en la que sus habitantes viven o malviven cada uno con su propia cosmovisión, la percepción de sí mismo y del mundo que le rodea. Sabemos que los diferentes individuos perciben de distinta manera los ecosistemas y como estos responden a las acciones humanas, por lo que interactúan con el medioambiente de forma impactante. Existen códigos morales diferentes en la relación de los humanos con la naturaleza.

 La mayoría de las primeras ocupaciones de la Cañada surgieron autorizadas por ICONA, organismo competente que autorizó el uso, disfrute y construcción de pequeñas casetas. En pocos años quedó totalmente ocupada. En la actualidad viven miles de personas en ocasiones en condiciones dignas y cómodas pero también en infraviviendas. Otras parcelas son utilizadas por empresas como almacenes de construcción, hostelería, vehículos industriales, entre otras cosas, y donde conviven diferentes nacionalidades. El espacio se ordena con diferentes arquitecturas de casas que nos indican el estilo de vida, encontrando chalés de españoles, casas bajas de gitanos, viviendas de techo plano de los marroquíes. Les une el miedo a perder su hogar tras los derribos y viven con el temor al ruido de las excavadoras.

 Desde mi ventana veo una parte más de mi barrio, el lugar donde he crecido, no veo diferencia entre la plaza en la que vivo y la Cañada. Veo vecinos y vecinas sin distinción, les veo igual que los que viven al otro lado, en la calle asfaltada. No hay diferencias, sólo aquellas que creamos nosotros, pero la verdad que al mirar desde mi ventana sólo se ve una calle más, la que podría ser la Calle Cañada Real Galiana.desde mi ventana

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