Hoy es el día internacional contra la violencia de género

igualdad genero

Pero, ¿a qué nos referimos cuando utilizamos este término?

La violencia de género hace referencia a cualquier tipo de violencia (física, psicológica, emocional, económica, social…) ejercida contra cualquier persona como consecuencia de pertenecer a un determinado género. Dado que vivimos en una sociedad patriarcal, donde el poder es mayoritariamente ejercido por figuras masculinas con una estructura rígida, esta violencia es ejercida contra las mujeres, quienes se encuentran en una situación de desventaja frente a la otra mitad de la población.

Esta situación de desigualdad no se establece de manera descontextualizada, si no que se erige sobre una serie de ideas y creencias basadas en la existencia de diferencias naturales e innatas entre hombres y mujeres. Pero ¿hasta qué punto son reales esas diferencias?

Es sencillo responder a esta pregunta si atendemos a la diferencia entre el sexo y el género:

Podemos decir que el sexo es un atributo biológico que viene determinado por los genes, los cromosomas sexuales, las hormonas sexuales, los órganos reproductores internos y los genitales externos. Dado que las personas somos sexuadas, tenemos diferencias sexuales que son innatas.

Por otra parte, el género es una  construcción social que determina lo que se espera de una persona por el hecho de ser hombre o mujer, establece los roles a desempeñar en la sociedad en función del género y diferencia a los individuos a través de la socialización. Así, las diferencias de género vienen dadas por la cultura y se crean a través de la socialización diferenciada entre mujeres y hombres. Es decir, si educamos de manera diferente a niños y niñas, cuando crezcan serán hombres y mujeres diferentes, no por el hecho de haber nacido hombre o mujer si no por haberse socializado como hombre o mujer. En una sociedad patriarcal, el rol otorgado a la mujer se infravalora. El caso más visible y flagrante quizá sea el de la diferenciación entre el rol productivo (otorgado al hombre) y el reproductivo (otorgado a la mujer) habiendo llegado a tal punto que se llega a considerar más importante vender fruta en el mercado o hacer una inversión en bolsa (rol productivo masculino) que hacer posible el mantenimiento de la especie a través de la procreación (rol reproductivo femenino), lo cual es castigado con sueldos más bajos, despidos, mayor dificultad a la hora de encontrar un empleo, etc.

La violencia contra las mujeres es uno de los fenómenos generalizados más graves de nuestra sociedad. Tradicionalmente se ha mantenido oculto, ya que se le consideraba como un fenómeno privado e incluso normal, ante el cual la víctima sólo podía avergonzarse y del que, incluso, se la consideraba culpable. Con mucha frecuencia, se ha intentado explicar este tipo de violencia como una consecuencia natural y universal de las diferencias biológicas entre mujeres y hombres. Afortunadamente, esto está cambiando.

Es un hecho que la violencia contra las mujeres es un fenómeno social derivado de la desigualdad de género. La violencia funciona como un mecanismo de control social de las mujeres (por ejemplo, el miedo de las mujeres a ser violadas sirve como mecanismo de control, sintiendo necesaria en muchos casos la protección de otros para salir de casa, haciéndola dependiente) y sirve para reproducir y mantener el statu quo de la dominancia masculina frente a la subordinación femenina.

La violencia de género es fruto de los diferentes patrones de socialización de mujeres y hombres, siendo esta una razón más para luchar por una socialización no diferenciada en función del género, construyendo poco a poco una sociedad en la que se valore a las personas por el hecho de serlo y no por pertenecer a una categoría social determinada.

Leave a Reply